Una pastelería de toda la vida

Las primeras Pastelerías Mallorca abrieron en 1931 en el número 7 de la calle Bravo Murillo de Madrid y ganaron fama por sus ensaimadas. Dieciocho años y una guerra civil después, un segundo local en la calle Velázquez. Crecieron despacio, pero con paso firme, y durante los años han seguido ampliando carta -añadieron sus hoy inestimables salados-, locales y perpetraron incluso una expansión internacional.

Hoy, Mallorca parece no necesitar presentación. Su propia experiencia y bagaje hablan por ellos: son la pastelería de toda la vida y destacan por un amplio abanico de productos artesanales de una calidad inmejorable. Su último hito: sumarse a la familia VRANDED, desde donde hemos valorado toda una trayectoria y una marca más que establecida para crear un diseño textil a su medida: una apuesta por materiales naturales y colores cálidos, ahora no solo en sus locales: también en sus uniformes.

Las necesidades del cliente

No querían abandonar esa esencia que les caracteriza de vestuario tradicional con toques renovados. Buscaban apostar por pequeños detalles en el diseño de sus uniformes que los llevase a un nuevo concepto Mallorca, con la estética y tipología de prendas actual. 

Nuestro trabajo comenzó con un cambio en los tejidos, buscando una prenda “todoterreno” capaz de aguantar el dinamismo de sus jornadas, para lo que complementamos tejidos naturales con elastano, que permite tener una mayor versatilidad y amplitud de movimiento. Además, realizamos cambios sobre la base del patrón para permitir una mayor comodidad y soltura.

En esta línea, hemos trabajado individualmente cada prenda, con pequeñas alteraciones y mejoras a nivel estético que, en conjunción con el resto de uniformes, han ido alineadas con una estética renovada de la compañía. En esta línea, en los nuevos diseños destaca una combinación entre el rojo tradicional con nuevos tonos crudos y beige, lo que recuerda a la naturalidad de sus productos.

Hemos diseñado, además, una etiqueta con los valores y orígenes de Mallorca. Ubicada en el interior, conecta a los trabajadores con la inspiración de la marca y les recuerda cada mañana la tradición que llevan puesta. 

Un resultado rompedor.

Para las chicas, un chaleco rojo con escote en pico para el personal, con variante en beige para las encargadas. Por debajo, una camisa que lleva un diseño especial: con pie de cuello y un cuello de bajos redondeados, rematados por un rojo vivo, lo que hace juego con los vivos de la manga. Además, incluye un bolsillo grande de fuelle y apertura diagonal, donde se destaca el logo bordado.

Por su parte, los chicos visten una camisa blanca con cuello “cut away”, combinada con una blazer blanca con detalles de ojal en rojo. Un patrón atemporal para todo el año que tiene un toque muy propio de la esencia de Mallorca.