Alboroto, un restaurante clandestino que nace para romper los moldes de uno de los barrios más tradicionales de Madrid, Argüelles. El espacio, la carta y el personal están concebidos para que vivir la que probablemente sea la experiencia más underground de tu vida. Y es que Alboroto es diferente al resto de locales del grupo Lalala. Tras conquistar la movida calle de Ponzano, este joven grupo de locales de ocio dio una vuelta a su concepto  y cambió su tradición de nombrar sus restaurantes comenzando por La, para empezar por Al, en un claro acto que hace ver que las cosas iban a ser diferentes.

Para empezar, este nuevo restaurante rompe con el ya habitual eje del grupo Lalala en torno a las calles Ponzano y Santa Engracia, y se traslada al número 3 de la calle Princesa, a unos pasos de la Plaza de España para ofrecer gastronomía de calidad con cocina non-stop a lo que se sumará música en directo o a cargo de un DJ y coctelería de actor, ingredientes para convertir, tal y como se mantiene en la esencia de este grupo, una simple cena en un escenario de diversión.

 


La decoración, se ha trabajado al detalle: Una calavera de led roja enmarca la pared de la barra, suelos de hormigón, Iluminación artificial  que se contrapone con las plantas gigantes que decoran el local y lo llenan de vida. La espaciosa sala complementada con dos barras, se iluminan de forma natural y deja la cocina abierta para que un horno tradicional haga de protagonista en esta oda a la cocina italiana.

La apuesta gastronómica y estética fue todo un reto. Y en la misma línea, el textil que se debía crear para el equipo de trabajo no debía ser menos. Desde VRANDED, de hecho, se definió como “una completa paradoja, un uniforme que no pareciese un uniforme”. Ese fue el motivo que la dirección de Alboroto trasladó a los diseñadores de VRANDED para encontrar la fórmula de vestuario perfecta. “Debía de ser un concepto que resumiera la esencia de Alboroto. Prendas cómodas y muy urbanas que acompañasen a la estética del personal: estilo alternativo, brazos cubiertos por tatuajes y quizá algún que otro tinte de pelo extravagante. Buscaban un vestuario que fuera parte de la propia customer experience del local” Así lo ha indicado Beatriz Andrade, Jefa de Diseño. 

 

 

El concepto: abstraer la esencia del uniforme

Como en cada uno de los proyectos de VRANDED, la primera parte fue desarrollar el concepto. La conceptualización estuvo clara desde el principio: “siguiendo la línea de crear un uniforme que no pareciese un uniforme, quisimos abstraer el propio concepto extrayendo lo que más identifica a un uniforme: la etiqueta. De este modo, sacamos la etiqueta del interior del cuello y la convertimos en el elemento principal. A partir de ahí, hicimos lo que más le gusta a Lalala: encontrar un look joven y muy canalla».

De este modo, comenzamos a buscar prendas anchas, desenfadadas y con bajos cortados a sangre que se deshilacharán con el tiempo, fusionadas con dos elementos decorativos fundamentales y muy representativos: 

  1. Iconografía urbana como un cuchillo ensangrentado en la palabra LIVE con tipografía inspirada en el gran Bowie, bordadas en las prendas a modo de tatuaje
  2. Paneles deshilachados cosidos en la espalda de la prendas, en los que se leen 3 frases que resumen la experiencia de Alboroto: Where Rebels Will never die (para dirección), Where always fun stuff happens (personal de sala) Where everyone wants to play with fire (cocina).

 

 

Estética práctica, resultado rompedor

Con la estética clara, tocaba ser prácticos, por lo que esta colección se basó en tres líneas textiles diferentes, caracterizadas y diferenciadas por su uso y su finalidad:

  1. Uniforme de sala: Sobrecamisa con capucha (detalle que nos pidieron explícitamente para que el personal sorprenda a los clientes con la cara cubierta y bengalas), toques de diseño como bolsillo doblado y partido por un pespunte en zig zag, y pañuelo al cuello para chicas o anudado en el brazo en chicos para ese toque final macarrilla. Además, lo combinamos con pantalón Denim o vestido negro. Al vestido sólo se han apuntado las chicas, ¡por ahora!
  2. Dirección: blazer (para no perder los buenos modales) de corte oversized y un poco deconstruída.
  3. Coctelería: camiseta panadero en gris carbón, con tirantes y sombrero al más puro estilo Cocktail
  4. Man. Le hemos añadido al look el detalle del pañuelo rojo anudado al brazo como a sus compañeros de sala.
  5. Cocina: Denim total look, también cubierto por tatuajes bordados. El broche final es un gorro anudado tipo pirata.